28
nov
07

Con destino a: mi cabeza

  Con Internet, celulares, aviones saliendo cada 5 minutos hacia alguna parte del mundo, viajar se ha vuelto más fácil y por tanto menos misterioso. En la antigüedad un viaje era sinónimo de lo desconocido, de lentitud y de tiempo. Ahora, donde todo es regido por la inmediatez, cuando salgo de viaje me doy cuenta que llego a casa más cansada de lo que me fui y además por querer conocer todo, no conocí nada. Me pregunto ahora qué significa viajar… me cuesta trabajo… lo pienso un rato. Bien, viajar significa cambio, desplazamiento y un poco de conocimiento. Entonces vuelvo a caer en cuenta que para viajar no necesito obligatoriamente salir de la ciudad.

Cuando me imagino mundos que no son, cuando oigo voces de gente que no está presente, cuando de un momento a otro actúo sin pensarlo y me vuelvo en otra persona: estoy viajando, viajes gracias a un pequeño ataque de esquizofrenia o tal vez gracias a una doble personalidad, se podría decir que empaco maleta y me sumerjo en las corrientes cerebrales un poco dañadas. Sea como sea, estos estados mentales sugieren cambio, desplazamiento de la mente y los pensamientos y a fin de cuentas algo nuevo aprendo o conozco. Siendo así, puedo decir que he viajado mucho y me encanta, no hay necesidad de gastar dinero, de hacer filas eternas y de montarme en un avión durante horas antes de llegar a donde quiero. Claro que tampoco estoy en contra de los viajes convencionales, aquellos con características como las que acabo de nombrar, esos también me gustan. Sin embargo, los viajes mentales son completamente hechos bajo las preferencias de uno, comienza y termina donde y cuando uno quiera. Pero como a veces sucede con los viajes normales, no todo es perfecto. A veces, las corrientes mentales por las cuales navego parecen tener turbulencia y se salen de control… ¡y qué estrellón contra el piso y la realidad!  Es en estos momentos en donde a prendo más de mi, al estrellarme, al perderme en lo inesperado y así mismo la adrenalina empieza a subir y el viaje vuelve a empezar. Hay que aclarar algo, no estoy toda mi vida de viaje, pues si fuera así no sería viaje, pues el hecho de viajar está regido por la vuelta a casa, la casa es tan necesaria como…  


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