Archivos para Noviembre 2007

30
Nov
07

Recordando el futuro

Soñé que se caía, no paraba de gritar. Cuando abrí los ojos quise llamarla, el deseo de oír su voz era innegable; en medio de mi afán característico se me olvido llamarla.  Pasan unos días. Encuentro un espacio y marco. “Hola!,”, me responde. “¿Cómo estás?” -pregunto- “un poco mal”, me responde. “Soñé contigo…que caías”… (después de un largo silencio) me responde: “así me he sentido: que voy en caída por un abismo y no hay fundo”.  

Al comienzo pensé que era coincidencia, pero después, me empezó a pasar repetidamente: estaba recordando el futuro en mis sueños. Para mí, olvidar es muy fácil, olvidar mis cosas; sin embargo, al olvidar cosas acerca de  los demás me cuesta más trabajo. Con una mente que entiende todo al revés, que ve las cosas poco diferente (hasta las cosas que a veces no están ahí), recordar el futuro no me parece extraño. Lo que más me gusta de esto no es exactamente lo que recuerdo sino el sonido de estas dos palabras que parecen tan lejanas una de la otra: recordar y futuro. Me gusta ver las cosas como nadie más las ve; me gusta cómo en medio de un pequeño caos de ideas que hay dentro, puedo sacar algo que no es tan descabellado. Recordar el futuro requiere de tiempo, de lentitud: actos que estoy aprendiendo  hace unos pocos meses. Recordar el futuro….  

28
Nov
07

El almuerzo desnudo

Naked lunch de William BurroughsViajes mentales y este libro escrito por el norteamericano William Burroughs a mediados del siglo pasado. El viaje mental en este libro contenido es tan abrumandor que pocas palabras hay para describirlo. El director David Cronenberg materializo este viaje en una pelicula homonima al libro de Burroughs en 1991.

28
Nov
07

Con destino a: mi cabeza

  Con Internet, celulares, aviones saliendo cada 5 minutos hacia alguna parte del mundo, viajar se ha vuelto más fácil y por tanto menos misterioso. En la antigüedad un viaje era sinónimo de lo desconocido, de lentitud y de tiempo. Ahora, donde todo es regido por la inmediatez, cuando salgo de viaje me doy cuenta que llego a casa más cansada de lo que me fui y además por querer conocer todo, no conocí nada. Me pregunto ahora qué significa viajar… me cuesta trabajo… lo pienso un rato. Bien, viajar significa cambio, desplazamiento y un poco de conocimiento. Entonces vuelvo a caer en cuenta que para viajar no necesito obligatoriamente salir de la ciudad.

Cuando me imagino mundos que no son, cuando oigo voces de gente que no está presente, cuando de un momento a otro actúo sin pensarlo y me vuelvo en otra persona: estoy viajando, viajes gracias a un pequeño ataque de esquizofrenia o tal vez gracias a una doble personalidad, se podría decir que empaco maleta y me sumerjo en las corrientes cerebrales un poco dañadas. Sea como sea, estos estados mentales sugieren cambio, desplazamiento de la mente y los pensamientos y a fin de cuentas algo nuevo aprendo o conozco. Siendo así, puedo decir que he viajado mucho y me encanta, no hay necesidad de gastar dinero, de hacer filas eternas y de montarme en un avión durante horas antes de llegar a donde quiero. Claro que tampoco estoy en contra de los viajes convencionales, aquellos con características como las que acabo de nombrar, esos también me gustan. Sin embargo, los viajes mentales son completamente hechos bajo las preferencias de uno, comienza y termina donde y cuando uno quiera. Pero como a veces sucede con los viajes normales, no todo es perfecto. A veces, las corrientes mentales por las cuales navego parecen tener turbulencia y se salen de control… ¡y qué estrellón contra el piso y la realidad!  Es en estos momentos en donde a prendo más de mi, al estrellarme, al perderme en lo inesperado y así mismo la adrenalina empieza a subir y el viaje vuelve a empezar. Hay que aclarar algo, no estoy toda mi vida de viaje, pues si fuera así no sería viaje, pues el hecho de viajar está regido por la vuelta a casa, la casa es tan necesaria como…  

28
Nov
07

La piel y las palabras

  Al fin me pude detener un rato a mirar a mí alrededor y me enamore de la piel y todo lo que ella significa. La piel es el límite entre el cuerpo y los objetos exteriores, entre  el “yo” y los demás; la piel es además uno de los sentidos que más fácilmente logran que el cuerpo genere respuestas. La piel es donde empieza el yo, pero a la vez es donde termina y mientras me concentro en todo lo que la piel y los límites significan tratando de generar una gran teoría al respecto (como hago con todo lo que pasa por mi cabeza) me doy cuenta que por más de estos límites que haya con los pensamientos no hay nada que los limite sino el mismo “yo”. ¿Dónde están los pensamientos? ¿Son simples voces en la cabeza, imágenes, palabras? No sé. En el detenimiento le he encontrado algo fascinante a los pensamientos: que verdaderamente no están en ninguna parte y así nadie más que yo puedo saber lo que hay dentro de mi cabeza; sin embargo, con los pensamientos y las ideas pasa algo que no se puede hacer con ninguna otra parte del cuerpo -creo, o por lo menos no sin morir en el intento- y es que los puedo sacar y mostrar a los demás tal y como se me presentan adentro… yo sola, sin necesidad de un médico que me abra una herida con un bisturí… y esto me encanta. Encontré, además, que es lo que más me gusta porque toda mi vida llevo hablando con tal desparpajo, dentro de mi necesidad por la rapidez y el afán, que nunca me había dado cuenta el poder que tienen las palabras que salen de mi boca, pues estoy así mostrando una parte de mi, de mi ser, de todo aquello que la piel cubre.

14
Nov
07

Estado de coma

  ¡Qué estrellón contra la realidad! Abrir los ojos a algo nunca es fácil pero darse cuenta que uno los tiene cerrados porque quiere, y no porque le toca, lo hace aún más difícil.

¡Qué choque con la realidad! He tratado de abrir los ojos, pero sólo para darme cuenta que estaban así porque yo lo quería. ¿Qué es esta burbuja en la que me he metido? ¿Qué es aquello que hay afuera de mi mente que no quiero ver ni dejar entrar? Siento miedo… ¿qué hacer ahora que por fin me doy cuenta en el estado de coma en el que estoy? Sólo lloro y me doy cuenta que caigo por un abismo hacía lo se encuentra afuera de mi mente y no sé qué hacer para detenerme, no sé cómo parar; de todas formas de nada m sirve parar porque asó lo quiera o no voy a seguir sintiendo el vacío de la caída y en algún momento el golpe llegará -golpe fuerte de mi cuerpo frente a un mundo que no conozco. No entiendo en qué momento me vendé los ojos, bloqueé la realidad para crearme mi mundo (que no existe sino en mi mente) y que cada vez más se aleja de lo que hay a mi alrededor… Deja de correr, respira, mira bien, abre los ojos: cosas que me digo pero por más que las repita no la puedo hacer. Me gustaría decir entonces en este momento, “Detengan el mundo, esta es mi parada”, pero tengo claro que las cosas no son así de sencillas, el mundo no para solamente para mí; debe ser al revés, yo soy la que tengo que parar a mirar lo que pasa en el mundo (momento de claridad en donde abro bien los ojos y la luz me pega con fuerza)… ¿Qué  día voy a estar desocupada? Parece que hoy; hoy logré un mano a mano con el tiempo y lo vencí, de ahí este escrito: de la lucha con el tiempo, con la mente, con la realidad, en fin, conmigo misma.

14
Nov
07

Vómito de pensamientos, honestidad violenta

    Ojos abiertos, mente cerrada. ¿O es al revés? Ya ni sé que pensar; las horas pasan, los minutos también… ¿a qué horas se hizo tan tarde? De vez en cuando me entra una angustia existencial, tal vez un estado de esquizofrenia furioso y violento en el que no sé qué hago, qué ha pasado con mi vida y hasta pierdo el sentido de a dónde voy, algo así como un confusión total y enajenación completa. Se cierra la garganta lentamente, dejándome cada vez con menos aire. La rabia empieza a subir a la cabeza de manera cada vez más acelerada; pero cuando llega a su límite siento que la mente se despega del cuerpo para así caer en un estado de ira profundo. Trato de gritar, pero la garganta sigue cerrada y la voz no quiere salir, de pronto tiene miedo de las consecuencias, de lo que de ella pueda salir. Frente a un grito mudo de completa desesperación, las manos se cierran y aprietan con fuerza, los dientes crujen y las lágrimas empiezan a salir de manera incontrolable. En este viaje en el que trato de abrir los ojos y la mente, andar a paso lento o simplemente sentarse a mirar, traen consecuencias como el estado en el que me encuentro ahora. Entonces me pregunto, ¿qué pasa en mí? Al parecer enfrentarme a mis ideas me aterroriza y me lleva a un estado de alienación con tal de evadir lo que pasa en mi cabeza. Sin embargo, creo que llegó el momento de dar rienda suelta a lo que hay por dentro. Una vez puesto en ‘papel’ los sentidos se normalizan, la ira baja y nuevamente puedo respirar profundamente. De ahora en adelante hay que tomar un viaje hacia mis adentros, escudriñar en la cabeza y afrontar las cosas. Hay que limpiar, levantar la mirada y fijar un nuevo rumbo. Este viaje se trata de abrir, renovar y encontrar un paso más lento para así realmente darme cuenta de los que pasa alrededor. Hay que tornarse más esquizofrénico, alucinar un poco más para abrir la mente y ver las cosas con otra mirada, para poder mostrar ese mundo propio que hemos creado y enriquecer así el mundo de los demás. Aunque nunca hay que dejarnos ir por completo, siempre es necesario conservar los pies en la tierra.