Archivos para 23/10/07
Entre el Führer y su uniforme
Frante a una masa de oyentes perfectamente organizados en bloques y tras banderas enormes con el símbolo del Tercer Reich, se dirige Adolf Hiter a sus fieles compatriotas. Mientras habla con firmeza, el Führer adopta una posición seria y estática donde lo único que se mueven son los brazos y las manos que usa para dar mayor importancia a ciertas ideas. Es ésta una breve descripción de una escena contenida en El trinfo de la voluntad (1934) de Leni Riefenstahl. A pesar de ver una imagen tan impactante como lo es esta escena, mis ojos se dirigen en particual a los atuendos.
El uniforme de Hitler luce tan perfecto que remite a uno de aquellos dioses antiguos que después de una gran batalla lucen recién salidos de una ducha: limpios y frescos. La idea de relacionar al Führer con un dios o un héroe se ve propuesta por Riefenstahl en las primeras escenas de El triunfo de la voluntad al mostrar imágenes del avión de Hitler volando por los cielos y luego aterrizando. Sin emargo, su uniforme lo muestra de una manera más explícita y además resalta su caracter de héroe. La manera en como el Führer sabe vestir su uniforme con orgullo muestra no sólo la firmeza que tiene por sus ideales y su nación, sino también su historia de soldado en la primera guerra mundial. Siendo así, este uniforme representa toda una nación, unos ideales comunes y un sentimiento nacionalista impensable. De tal manera, ver una imagen del Führer portando su famoso uniforme, siempre con la misma perfección con que lo lleva en la escena de la película, era ver al pueblo alemán ahí mismo representado.
El uniforme para Hitler no era el único que importaba. Cada facción del ejército del Tercer Reich tenía su propio uniforme (mostrando asi los distintos lados de un mismo ejercito -como lo es la multiplicidad y la esquizofrenia-), pero para poder portarlo era necesario tener un “haltung” específico. El “haltung” fue una palabra que usó Joseph Goebbles (Ministro de propaganda del Reichstag) para describir el porte y los comportamientos observables, que debían ir de la mano con los ideales del partido Nacional-socialista que regía a Alemania. De tal manera, los uniformes dentro del Tercer Reich representaban mucho más que un ejército; representaban la unidad de una nación. Pero más allá de esto, era una manera de persuadir a las personas a creer y comportarse como un alemán propio del Reichstag nacional-socialista. Todos querían tener su uniforme, parecerse a su Führer pero para poder hacerlo debían cumplir el “haltung” y el “stimmung” (el stimmung se refiere al sentimiento) adecuado.
